Leer: Lucas 6:27-28
¿Conoces personas aisladas, encerradas en sí mismas? Gente que no se da con otros, no abre su corazón y se encierra en su mundo…
Quizás, sientas que nadie aprecia lo que haces o peor aún, que nadie aprecia lo que tú eres.
Este sentimiento no viene solo, ha sido puesto en ti por alguna causa, y la mayoría de las veces es porque alguien te ha hecho o dicho algo y has dejado que eso se quede allí, por días, meses o años, ¡le estás quitando alegría y color a tu vida!
Jesús nos dijo, casi como gritando y enfatizándolo: «¡Escuchen bien lo que tengo que decirles!: Amen a sus enemigos, y traten bien a quienes los maltraten. A quienes los insulten, respóndanles con buenas palabras.
Si alguien los rechaza, oren por esa persona. Si sólo aman a la gente que los ama, no hacen nada extraordinario. ¡Hasta los pecadores hacen eso! Y si sólo tratan bien a la gente que los trata bien, tampoco hacen nada extraordinario. ¡Hasta los pecadores hacen eso!” Lucas 6:27-28 y 32-33 (TLA)
Cuando permites que un insulto o mala actitud hacia ti se quede dentro tuyo, estás viviendo bajo la maldición del enemigo. Estás dejando que él use eso para minimizarte y hasta a veces querer vengarte. Cuando vives con el deseo de que algo malo le pase a la persona que te hirió, vives como el diablo quiere y bajo su maldición.
La venganza es del Señor y él hará justicia a SU tiempo.
Perdona al que te ofendió, suelta al que te hirió, haz lo que Jesús hizo por ti: se olvidó de tus pecados, los borró y NUNCA MÁS los traerá a memoria.
Sé que no es fácil hacer esto, pero cuando lo hagas no sólo vivirás mejor, estarás más alegre, y podrás enfocarte en las cosas importantes de tu vida.