Leer: Éxodo 3:9-12
Nos apasiona estar preparadas para las cosas a las que Dios nos ha llamado.
Pero en ocasiones, no creemos estar lo suficientemente calificadas para hacer lo que Dios nos pide, y es así como posponemos el llamado, esperando el tiempo oportuno (según nosotras)
Moisés puede entender esta lucha. Después de huir de Egipto, él estaba ocupándose de sus propios asuntos, cuidando a sus ovejas cerca del monte de Dios, cuando el Señor le habló a él desde una zarza ardiente.
¡Mira! El clamor de los israelitas me ha llegado y he visto con cuánta crueldad abusan de ellos los egipcios. Ahora ve, porque te envío al faraón. Tú vas a sacar de Egipto a mi pueblo Israel. Pero Moisés protestó: —¿Quién soy yo para presentarme ante el faraón? ¿Quién soy yo para sacar de Egipto al pueblo de Israel? Dios contestó: —Yo estaré contigo. Y esta es la señal para ti de que yo soy quien te envía: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, adorarán a Dios en este mismo monte. (Éxodo 3:9-12, NTV)
Él simplemente era un pastor modesto que trabajaba con su suegro, haciendo lo mejor para cuidar de su familia. ¿Quién era él para hablar con el faraón y liderar miles de israelitas fuera de Egipto?
Dios, desde que Moisés era solo un bebe, estaba preparándolo para su llamado.
Y Dios te ha preparado a ti para todo lo que te ha llamado a hacer desde la zarza ardiente en tu corazón.
Hoy puedes sentirte abrumada, pero la respuesta que Dios le dio a Moisés es la misma respuesta que Él te da a ti: “ —Yo estaré contigo” (Éxodo 3:12a, NTV). Eso es todo lo que necesitas, la presencia de Dios en tu vida completa tu preparación para responder a tu llamado.
¡Dios está contigo!