¿Aferrarse a la fe en medio del desierto es posible?

Queridas amigas y hermanas en Cristo Jesús, hoy quiero hablarles desde lo más profundo de mi corazón sobre un tema que toca a cada una de nosotras en algún momento de nuestras vidas: “¿Es posible aferrarse a la fe en medio del desierto?”, ¿sientes que llevas mucho tiempo en un desierto y no sabes cómo salir? Si te encuentras atravesando una etapa difícil, en la que te sientes sola y sin salida, este mensaje es para ti y quiero que sepas que no estás sola y que Dios tiene un hermoso plan contigo. 

La gente a veces piensa que quienes servimos en el ministerio no enfrentamos pruebas, pero quiero decirte que sí, las enfrentamos, y estas pruebas también nos desafían a mantener nuestra fe. A pesar de los momentos oscuros y las respuestas de Dios que no siempre entendemos, encontramos consuelo en Su Palabra y en Su promesa de estar siempre con nosotros. Dios no nos abandona en el desierto, sino que está con nosotros, dándonos la fuerza que necesitamos para seguir adelante. Junto a mi familia también hemos pasado por desiertos, pero también hemos visto la mano de Dios obrar a nuestro favor con poder. Por eso con toda autoridad quiero darte tres consejos claves, que deberás considerar y meditar en ellos, cuando pases por las pruebas para que compruebes por ti misma que la voluntad de Dios para tu vida siempre será buena, agradable y perfecta.

  1. Reconoce que el desierto es un lugar de crecimiento:

El desierto puede ser un lugar oscuro y desolador, un tiempo en el que sentimos que nuestras fuerzas se agotan y nuestras esperanzas se desvanecen. Pero, querida amiga, quiero que sepas que estos tiempos difíciles no son en vano. Dios usa cada desierto en nuestra vida para acercarnos más a Él y para enseñarnos a depender de Su poder y Su gracia.

En Génesis 49:22, la Biblia nos dice: “Rama fructífera es José, rama fructífera junto a una fuente, cuyos vástagos se extienden sobre el muro.” Este versículo nos muestra que, incluso en medio de las pruebas más duras, Dios es nuestra fuente inagotable. Así como José floreció a pesar de su sufrimiento, nosotras también podemos encontrar fortaleza en Dios durante nuestros desiertos.

  1. No olvides que la Fe es tu Ancla en el Desierto:

En el desierto, no siempre vemos el final del túnel. A veces, nuestras oraciones parecen no ser escuchadas y nuestros esfuerzos parecen en vano. Pero te animo a aferrarte a la fe, a creer que Dios tiene un propósito en cada dolor y en cada prueba. Aun cuando todo parece perdido, Dios está obrando en tu vida. La fe no es la ausencia de problemas, sino la confianza en que Dios está contigo en medio de ellos.

En Isaías 60:1, encontramos la promesa: “Levántate, resplandece, porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.” Esta es una invitación a levantarnos en fe, a mirar hacia adelante con esperanza, declarando la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. 

  1. Cree que el enemigo está vencido, esta verdad te dará fortaleza en medio del desierto.

Es importante recordar que el enemigo está vencido. La Biblia nos asegura en Romanos 16:20 que “el Dios de paz aplastará en breve a satanás bajo vuestros pies.” Cuando enfrentamos desiertos, podemos recordar que nuestro adversario ya ha sido derrotado por la victoria de Jesús en la cruz.

La Palabra de Dios nos dice en Colosenses 2:15: “Despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.” Esto significa que el enemigo ya está derrotado. Si se ha atrevido a atacarte, es porque está desesperado, sabiendo que su derrota es segura y que no puede impedir los propósitos de Dios para tu vida.

Rechaza esos pensamientos de: ¡Ay pobrecita yo!, ¡No, tú no eres pobrecita!, ¡Pobrecito del enemigo si se ha metido contigo! Porque tú eres una hija amada de Dios, una hija con un propósito eterno. No estás sola en tu lucha, y el poder de Dios está contigo, dándote la victoria.

Una de las llaves del Reino que nos ha mantenido firmes en la Libertad a la que Dios nos llamó, es El Poder de la Oración, porque cuando oras te conectas con la Fuente, con tu Creador, con tu Padre Celestial, quien conoce hasta el más mínimo suspiro de tiEn momentos de dificultad, es fundamental mantener nuestra conexión con Dios a través de la oración. La oración es nuestro medio para acercarnos a la Fuente de toda fortaleza y esperanza. En Filipenses 4:6-7, se nos anima a no estar ansiosas por nada, sino en todo, con oración y súplica, presentar nuestras peticiones a Dios, y la paz de Dios guardará nuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús.

Así que te invito a que hagas de la oración un hábito diario. Habla con Dios, ÉL ES TU PADRE, dile como te sientes, entrégale todo tu dolor, ansiedad y dificultad, aférrate a la fe en medio de ese proceso que ya tiene fecha de caducidad, confía en Su plan y busca Su paz. Él está más cerca de lo que crees, y en Su presencia encontrarás el consuelo y la fuerza que necesitas para salir adelante, siendo más que vencedora.

Oremos Juntas:

Quiero que te tomes un momento ahora para orar conmigo, entregando tus cargas a Dios. Aquí tienes una guía de oración para que puedas expresar tus ansiedades, sufrimientos y desiertos de manera sincera y abierta ante nuestro Señor.

Guía de Oración:

  1. Comienza con Alabanza:
    • “Señor, Te alabo y Te bendigo por quién eres. Eres un Dios fiel y amoroso, y confío en Tus promesas para mi vida.”
  2. Confiesa Tus Sentimientos:
    • “Dios, estoy atravesando un desierto en mi vida. Me siento [llena de tristeza/ansiedad/soledad/etc.], y no sé cómo seguir adelante. Te entrego estos sentimientos y te pido que los transformes en paz y fortaleza.”
  3. Entrega Tus Cargas:
    • “Te entrego [mi preocupación por la salud/mi situación económica/mis problemas en las relaciones/etc.]. Señor, sé que Tú tienes un propósito en todo esto, y me rindo a Tu voluntad.”
  4. Pide Fortalezas:
    • “Te pido que me des la fuerza para seguir adelante en medio de estas pruebas. Ayúdame a mantener mi fe en Ti, incluso cuando no veo la salida.”
  5. Confía en Su Plan:
    • “Señor, confío en que estás obrando en mi vida, aunque no pueda verlo. Te pido que me des paz en el proceso y me guíes hacia la luz de tu verdad.”
  6. Agradece por Su Presencia:
    • “Gracias por estar conmigo en el desierto. Gracias por ser mi Fuente de fortaleza y esperanza. Te doy gracias por la paz que sé que vendrá a mi vida.”
  7. Finaliza en el Nombre de Jesús:
    • “Todo esto te lo pido en el nombre poderoso de Jesús, amén.”

Te animo a que uses esta guía de oración como un punto de partida para tus conversaciones diarias con Dios. Él está esperando escuchar tu voz y darte la paz que sobrepasa todo entendimiento.

Recuerda, no estás sola en tu desierto. No te quedes en la tristeza o en la queja; en cambio, busca a Dios cada día, un día a la vez. Él tiene un oasis para ti, una luz al final del túnel que te llevará a un lugar de paz y prosperidad. Aun con la más pequeña cantidad de fe, Dios puede hacer cosas grandes en tu vida.En este momento te abrazo con amor y te cubro en oración. No olvides que eres una mujer única y especial, creada por Dios con un propósito maravilloso. Confía en que Él está trabajando en tu vida, incluso cuando no puedes verlo.