Dios no se ha olvidado de tu familia

Querida mujer, querido lector, quiero hablarte hoy de algo que quizás estás viviendo: un tiempo de desánimo. Puede que situaciones en tu familia te hayan robado la paz, que un hijo se haya apartado de los caminos de Dios, que tu esposo se haya enfriado en su fe, o que los problemas financieros en tu hogar te tengan sin fuerzas.

Pero quiero traerte una palabra del Señor que levantará tu fe.

La Palabra que nos anima

El libro de Ajeo 2:4 dice:

“Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice el Señor; esfuérzate también Josué, hijo de Josadac, y cobrad ánimo y trabajad; porque yo estoy con vosotros.”

Dios estaba hablando a un pueblo que se sentía débil, cansado y sin fuerzas. Y es la misma palabra que Él trae hoy para tu vida: ¡Esfuérzate, cobra ánimo y trabaja!

El enemigo silencioso del hogar

Muchas veces no es un problema visible lo que más nos afecta, sino un enemigo silencioso: el desánimo. Ese desánimo aprovecha tus momentos de debilidad para paralizarte, para que no ores, para que no pelees por tu familia y para que te conformes con lo que ves.

Pero Dios quiere que te levantes. Que creas que tu perseverancia en oración provocará un milagro en tu casa.

Persevera, tu oración tiene poder

Quizás pienses que tu oración no tiene resultado, pero hoy quiero decirte algo: cada oración mueve la mano de Dios.
Donde tus hijos estén, tu clamor puede alcanzarlos. Donde tu esposo se encuentre, tu fe puede provocar que el Espíritu Santo toque su vida.

El Señor te recuerda hoy: “No te rindas. Yo estoy contigo, no te dejaré ni te desampararé” (Deuteronomio 31:6).

Una promesa de esperanza

La Palabra dice en Salmos: “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes”.
Esa es la promesa para ti: en esta tierra verás a tus hijos restaurados, verás tu familia transformada y verás la fidelidad de Dios manifestarse en tu hogar.

Oremos juntas

Padre amado, hoy recibo tu palabra que me dice que me esfuerce y cobre ánimo. Creo que no estoy sola, que Tú visitas mi hogar y que tu Espíritu Santo toca a mi familia. Declaro que mis hijos serán transformados, que mi matrimonio será restaurado y que en esta tierra veré tu bondad. Gracias porque sé que Tú eres fiel y cumplirás tus promesas. En el nombre de Jesús, Amén.

Con amor,

Pastora Mariam J. Delgado