Querida mujer, si estás leyendo este blog, quizás te encuentres en un momento donde los retos parecen superar tus fuerzas. Tal vez las circunstancias te han llevado a cuestionarte si seguir adelante vale la pena o si ese sueño que Dios puso en tu corazón aún tiene esperanza. Quiero hablarte desde lo profundo de mi corazón y recordarte que, aunque el camino sea difícil, con Dios, todo es posible.
Hoy quiero contarte el testimonio de Jany Martínez Ward, una mujer de fe y valentía. Jany es abogada, pero su título no define lo más importante de su vida. Lo que verdaderamente la distingue es su determinación para superar las barreras que parecían imposibles y mantenerse firme en el propósito que Dios le dio.
Jany enfrentó momentos de oposición, donde todo parecía conspirar en su contra. Las dudas, los comentarios negativos, y los obstáculos parecían interminables. Sin embargo, ella decidió no rendirse. En medio de su proceso, descubrió el poder de escribir su visión y confiar en las promesas de Dios.
Probablemente tú también te encuentras enfrentando gigantes que intentan robarte la fe y el ánimo. Cuando confías en Dios y perseveras, los milagros ocurren. Jany es un milagro de que nuestra visión, escrita y guiada por Dios, tiene el poder de transformar nuestra realidad.
Querida amiga, quiero decirte hoy que tú también puedes alcanzar lo que Dios ha puesto en tu corazón. La Biblia nos dice en Habacuc 2:2: “Escribe la visión y hazla clara en tablas, para que corra el que la lea.” Este es un llamado a plasmar tus sueños, a ponerlos en manos de Dios y a avanzar con determinación, confiando en que Él te guiará.
Es posible que enfrentes momentos de duda o te sientas tentada a rendirte, pero recuerda esto: Dios no pone sueños en tu corazón para que queden sin cumplirse. Él es fiel para llevar a cabo su propósito en tu vida. Lo único que te pide es que creas, trabajes y persistas.
OREMOS JUNTAS
Pastora Mariam Delgado
Padre Celestial, hoy te presento la vida de cada mujer que lee este blog. Te pido que fortalezcas su fe, que renueves su esperanza y que les recuerdes que no están solas. Ayúdalas a escribir su visión, a perseverar y a confiar en que tú eres el Dios de lo imposible. Gracias porque sabemos que, aunque enfrentemos pruebas, en ti somos más que vencedoras. En el nombre de Jesús, amén.
Con cariño,