¿Quién es Mariam Delgado? Cómo llevar la maternidad y el llamado.

Querida madre, este mensaje es para ti. Si estás leyendo esto, es porque quizás estés atravesando momentos difíciles. Tal vez la maternidad te está desbordando o las responsabilidades de cada día pesan más de lo que quisieras admitir. Quiero que sepas que te entiendo.

Yo también he estado allí. He llorado en silencio, he cuestionado mi capacidad y he sentido que no podía más. Pero en medio de todo eso, encontré una verdad poderosa: la fe en Dios puede sostenernos y levantarnos de los lugares más oscuros.

💡 La fe fue mi refugio en los momentos más desafiantes

Cuando uno de mis hijos se apartó del camino, sentí que mi corazón se rompía. Como madre, no hay dolor más grande que ver a un hijo sufrir o alejarse de lo que sabemos que es bueno para él.

Pero fue ahí donde la fe se volvió real para mí.
Recordé que lo que estaba viviendo no era permanente, que Dios estaba obrando incluso cuando yo no podía verlo.

“En todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.” —Romanos 8:37

Y así, día tras día, aprendí a confiar. A esperar. A orar con lágrimas, pero con esperanza.

Hábitos que fortalecen el alma. Mi transformación no vino de un día para otro. Fue un proceso. Comenzó cuando decidí hacer espacio en mi rutina para estar con Dios todos los días.

  • 🌅 Empecé cada mañana agradeciendo.
  • 🙏 Oré aunque no sintiera fuerzas.
  • 📖 Me sumergí en la Palabra buscando dirección.

Te animo a que también lo hagas. Crea un pequeño rincón en tu casa donde puedas orar, leer, reflexionar. Rodéate de mujeres que te edifiquen. Busca esos espacios donde tu espíritu pueda crecer.

No lo haces solo por ti, lo haces también por los que amas.

🤍 Mi fuerza nace en el silencio con Dios

Algo que he aprendido a lo largo de los años es el valor de estar en silencio delante de Dios. En medio del ruido de la vida, los compromisos, los desafíos… hay una voz que solo se escucha cuando todo se calla: la voz de Dios.

“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.” —Salmo 46:10

En esos momentos íntimos, Él me ha dado dirección, consuelo y propósito. Ahí es donde confirmo cada paso que doy en mi liderazgo, en mi hogar, y en mi llamado.

🌱 Una reflexión desde mi corazón

No soy perfecta. He cometido errores, he tenido miedos, he tenido dudas. Pero Dios ha usado todo eso para hacerme fuerte, compasiva y real. Hoy quiero decirte que Dios también puede hacer lo mismo contigo. Él no busca mujeres sin fallas. Busca corazones dispuestos.

Tú puedes ser una madre firme.
Tú puedes ser una mujer de fe.
Tú puedes ser una líder inspiradora en tu casa, en tu iglesia, en tu comunidad.

Si yo pude, tú también puedes.

OREMOS JUNTAS
Querido Padre Celestial, hoy te presento la vida de cada mujer que ha leído este blog. Fortalécela, renueva su esperanza y hazle sentir tu amor incondicional. Que su fe sea un faro en sus vidas, guiándolas a través de cualquier tormenta. En el nombre de Jesús, Amén.

Con amor,

Pastora Mariam J. Delgado