Septiembre: mes de alumbramiento

Entramos en septiembre, el mes número nueve, y en fe declaro que es mes de celebración. Así como una madre da a luz en el noveno mes, creo que este es un tiempo para alumbrar sueños, visiones y proyectos que Dios ha estado gestando en tu interior. Aunque hoy sientas incomodidad, presión o decepciones, no sueltes la promesa: celebra antes de ver, porque Dios es fiel y cumplirá lo que habló a tu corazón.

¿Por qué celebrar antes de ver?

La Palabra nos enseña a “llamar las cosas que no son como si fuesen”. La fe se anticipa: adora, agradece y celebra aun antes de que la promesa se manifieste. Esa celebración es una llave espiritual que te alinea con el cielo y abre camino en la tierra.

Nueve: número de nacimiento

A los nueve meses, la vida sale a la luz. De la misma manera, en este mes declaro alumbramiento para lo que Dios sembró en ti: ideas, ministerios, oportunidades, reconciliaciones, sanidades y negocios. Nada puede detener el tiempo de Dios; cuando llega el alumbramiento, el devorador no puede impedirlo.

Celebra en medio de la incomodidad

Antes del nacimiento hay molestias y dolores. Tal vez atravesaste traiciones, engaños, fraudes o injusticias. No permitas que eso te amargue ni te robe la expectativa. Permanece firme en la Palabra y repite: “Celebro la fidelidad de Dios, aunque todavía no vea”. La incomodidad no cancela la promesa; a menudo es señal de que el alumbramiento está cerca.

Guarda tu corazón

Sirve a Dios y a las personas sin endurecerte. Si alguien fue malagradecido o te traicionó, recuerda: tu recompensa viene del Señor. “Guarda tu corazón” para que la raíz de amargura no contamine tu siembra. Lo que haces, hazlo para Dios.

40 años de fidelidad (testimonio)

Este mes celebramos 40 años de ministerio como iglesia. No ha sido fácil; hubo múltiples oportunidades para rendirnos. Pero Dios ha sido fiel: matrimonios restaurados, hijos libres, sanidades, provisión y expansión. Si Él lo hizo con nosotros, también lo hará contigo. Persevera. La perseverancia es el puente entre la promesa y su cumplimiento.

Nueve dones y nueve frutos

Septiembre también me recuerda los nueve dones del Espíritu (1 Corintios 12) y los nueve frutos del Espíritu (Gálatas 5). Pide ambos: dones para servir con poder, y fruto para permanecer con carácter. Poder sin carácter se cae; carácter sin poder se estanca. Dios quiere darte ambos.

Da pasos de fe (prácticos y proféticos)

  1. Consagra el mes: preséntale a Dios tu agenda, proyectos y relaciones.
  2. Acción concreta: escribe un plan simple (primeros 3 pasos) para aquello que vas a dar a luz.
  3. Siembra: tiempo, talento o recursos en la dirección de tu promesa.
  4. Habla vida: declara la Palabra cada mañana; cancela palabras de fracaso.
  5. Cubre tu corazón: perdona rápido, suelta el agravio y sigue sembrando.

Declaraciones de septiembre (hazlas en voz alta)

— Celebro antes de ver porque Dios cumple lo que promete.
— Este es mi mes de alumbramiento; mis sueños en Dios salen a la luz.
— Nada detiene la obra del Señor en mi vida y mi casa.
— Camino en gracia y favor; donde otros cierran, Dios me abre puertas.
— Mi corazón está guardado; sirvo a Dios con alegría y perseverancia.

Oremos juntas

Padre, consagro este mes de septiembre como mes de celebración y alumbramiento. Renuncio a la amargura, al miedo y a la incredulidad. Te entrego mis sueños y proyectos; te pido sabiduría, oportunidades y alianzas correctas. Declaro que lo que sembraste en mí verá la luz en tu tiempo perfecto. Lléname de tus dones y forma en mí tu fruto, para servirte con poder y carácter. En el nombre de Jesús, Amén.

Con amor,

Pastora Mariam J. Delgado