Querida lectora, quiero comenzar declarando sobre ti, que este es el momento en que tomarás las mejores decisiones de tu vida, comenzando por tomar la decisión de hablar con sabiduría, sin importar lo que veas o sientas. Tienes el poder de elegir tus palabras, te animo a que elijas hablar palabras de abundancia en lugar de escasez, de salud en lugar de enfermedad, y de paz en lugar de inquietud.
Muchas personas hoy en día están sumidas en la preocupación, incapaces de descansar o dormir bien. La angustia proviene de lo que escuchan, de lo que ocurre en el trabajo, de las noticias alarmantes, y de las opiniones pesimistas de amigos y familiares. Todo esto está diseñado para que te sientas abrumada y empieces a dudar de las promesas de Dios. Sin embargo, es fundamental recordar que el enemigo crea situaciones para atraparnos en el miedo y la duda. En medio de estas adversidades, en lugar de enfocarte en lo que parece ser natural y negativo, elige declarar lo que Dios dice. Lo que es imposible para el hombre, es posible para Él.
Quiero recordarte algunos ejemplos de hombres de fe que en la biblia nos demostraron que tomar la decisión correcta, aunque sus ojos naturales veían lo contrario, siempre traerá su recompensa, al confiar plenamente en nuestro Padre Celestial con todo nuestro ser, no seremos avergonzados.
Toma la decisión correcta de mantener tu fe en la palabra de Dios al igual que Abraham, quien creyó en la promesa de ser padre de multitudes a pesar de su avanzada edad, Dios abre caminos donde no los hay y provee en tiempos de necesidad.
Toma la decisión correcta, así como el Rey David quien, con un corazón valiente, no se dejó intimidar por las maldiciones del gigante. De igual manera, aunque alguna situación cause tus lágrimas, debes reírte también de las maldiciones y obstáculos que enfrentas, sabiendo que estás protegida por la sangre de Jesús.
Toma la decisión correcta, así como Daniel quien declaró: “Nuestro Dios, a quien servimos, es capaz de librarnos del horno de fuego y de tu mano.” (Daniel 3:17). Este es el Dios al que servimos, el Dios en quien confiamos y que tiene promesas para ti. Él es el Dios de Israel, el Todopoderoso, y pelea nuestras batallas.
¿Te sientes en medio de una situación que te ha sorprendido y está tratando de hacerte dudar del plan de Dios?, elige mantener tu fe. Aunque las circunstancias puedan parecer abrumadoras, recuerda que Dios está contigo. Él peleará tus batallas y te ayudará a superar cualquier desafío que enfrentes. No permitas que la incertidumbre te desvíe de confiar en Su palabra y en Sus promesas.
Toma la decisión correcta, así como Josué y Caleb vieron la tierra prometida como una bendición que podían conquistar con la ayuda de Dios. Ellos mantuvieron su fe y hablaron de las promesas, en lugar de enfocarse en las dificultades como lo hicieron los otros diez espías, que trajeron reportes de miedo al ver los gigantes, dejándose llevar por el temor.
Recuerda que nuestras palabras tienen poder. La Biblia dice en Mateo 12:34 “…Porque de la abundancia del corazón habla la boca.” Este versículo destaca cómo las palabras que usamos reflejan lo que hay en nuestro corazón. Así que elige hablar vida y bendición, lo que digas hoy puede afectar no solo tu vida, sino también la de tus hijos y generaciones futuras. No te dejes llevar por el miedo o las presiones. En lugar de eso, elige creer en las promesas de Dios y declarar su verdad sobre ti y la vida de los tuyos.
Es fácil rendirse cuando enfrentamos dificultades. A menudo, lo más sencillo es tirar la toalla y decir: “No puedo; esto es demasiado para mí”. Pero en lugar de desanimarnos, debemos elegir confiar en Dios. Cree que Él está a tu lado, que es tu apoyo y te ayudará a alcanzar los deseos de tu corazón y los propósitos que tiene para ti.
No es casualidad que hayas recibido este mensaje hoy, espero que te inspire a tomar las decisiones correctas en tu vida, a hablar con fe y a permanecer firmes en la libertad que hemos sido llamados. Recuerda que tú tienes el derecho a escoger, no puedes permitir que las presiones te hagan escoger lo que Dios no tiene para ti, porque si te impresionas por lo que ves entonces eso es lo que vas a hablar. Mantente mirando al Dios de lo imposible.
OREMOS JUNTAS:
Amado Padre Celestial, primeramente, agradezco profundamente por tu amor infinito, vengo ante tu presencia con el único deseo de honrarte al pedir tu dirección y tu voluntad para mi vida. Realmente anhelo que mis decisiones estén alineadas a tus propósitos. En este momento, te pido que infundas en mí un espíritu de sabiduría y valentía, para que pueda tomar decisiones acertadas y hablar siempre con fe, eligiendo tus promesas sobre mis temores y dudas. Te pido tu fortaleza para mantener toda mi confianza en Ti a pesar de lo que mis ojos naturales puedan ver. Permíteme declarar tu verdad y tus bendiciones sobre mi vida y la de mis seres queridos, sabiendo que Tú pelearás mis batallas y abrirás caminos donde parece no haber ninguno. Confío en tu poder, en tu fidelidad y te doy muchas gracias por escuchar mi oración, en el nombre de tu hijo amado Jesús, Amén.