Cuando Dios cierra puertas

Leer: 1 Samuel 29

Las puertas cerradas, no siempre son malas.

En 1 Samuel 29, David estaba huyendo del rey Saúl. Estaba cansado y agotado y encontró un refugio seguro en un lugar improbable, en medio de los filisteos impíos, enemigos desde hace mucho tiempo de los israelitas, el pueblo de David.

Durante la estancia de David en territorio enemigo, Aquis (un rey filisteo) llegó a confiar y depender de David. De hecho, Aquis estaba tan complacido con David que quería que David sirviera en su ejército. Pero los otros gobernantes filisteos conocían de la gran reputación de David como líder del ejército israelita, por lo que se resistieron.

Por extraño que fuera, David, el gran guerrero, experimentó el rechazo de un papel para el que estaba sobrecalificado. Pero Dios tenía un propósito.

Más tarde, en 2 Samuel, Saúl muere y David fue nombrado rey de Israel.

Imagínate si Dios no hubiera cerrado esa puerta y David hubiera luchado junto a los filisteos.

¿Habrían podido los israelitas confiar plenamente en David como su rey?
¿Qué hubiera sido de David? La mano soberana de Dios estaba claramente obrando en la vida de David. Creo que es igual para ti y para mí.

A veces, Dios establece citas divinas o incluso crea «emergencias» divinas para cancelar nuestras citas actuales, pero ¿Y si elegimos el camino equivocado? Estoy más que segura, que si el Creador del universo ve que vamos por un camino equivocado, Él es más que capaz de desviarnos y dirigirnos al camino correcto.

Esto no significa que cada puerta cerrada en mi vida o en la tuya resultará directamente en una mejor oportunidad, pero siempre podemos confiar en el tiempo de Dios y Su plan. 

Quizás estés en una temporada en la que parece que se te cierran más puertas de las que se abren. Hoy quiero decirte, da un tiempo, estoy segura, que algún día mirarás hacia atrás y verás la mano divina de Dios en tu situación.