El amor de Dios

Leer: Jeremías 18:6, Filipenses 1:6

Dios obra en la vida de los que le aman, porque el amor de Dios hacia sus hijos es un amor perseverante.

¡Qué bueno es saber que Dios no se cansa, ni desmaya, hasta llegar a lograr lo que Él desea hacer contigo y a través de ti! Simplemente, Él no te dejará, no se dará por vencido, no te dará por imposible, porque su amor “nunca deja de ser.”

Él insistirá una y otra vez, moldeando cada una de esas áreas de tu vida que necesitan ser transformadas por su Amor. Él se empeña en tratar con cada uno de estos aspectos que precisan cambios, hasta que su obra en ti sea perfeccionada. Dios no te soltará, sino que irá formándote y moldeándote como barro en las manos del alfarero.

Su amor es incondicional. Él nos abraza y ayuda en todas nuestras debilidades. Su amor ciertamente es tan grande y su poder tan ilimitado, que no hay nada imposible para Él.

El Señor está a tu lado constantemente para ayudarte y guiarte a través de cada circunstancia que atravieses, dejándote ver las faltas personales que tiene; pero no para condenarte por ellas, sino, por el contrario, confrontándolas para edificarte y mostrarte dónde exactamente necesitas cambiar de actitud.

Los procesos de cambios producidos por Dios en nuestra vida tienen por objetivo evitar que el enemigo nos castigue legalmente. Todo lo hace por amor porque es nuestro Padre y siempre tiene lo mejor preparado para nosotros.

Decide, hoy, aceptar completamente el amor de Dios.