¡Me cuesta lograr el equilibrio entre los hijos, el trabajo y la Iglesia!, ¡Siento que no puedo!

Es cierto que todos en algún momento nos hemos sentido abrumados ante tal situación, y entiendo que guardar un equilibrio en la vida en medio de tantas presiones y necesidades, es todo un arte.

Necesitamos la gracia de Dios para poder crecer y disciplinar nuestro tiempo y cada actividad que tenemos. Hoy quiero brindarte 4 consejos prácticos para que descubras cómo balancear estas áreas y lo más importante que no descuides las prioridades.

1. DALE LA DEBIDA IMPORTANCIA AL DESCANSO FÍSICO: A menudo descuidamos lo más básico: el descanso físico. Pero recordemos que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo, y cuidarlo es esencial para poder servir eficazmente a Dios y a nuestra familia. ¡Aprende a tomarte un tiempo para ti mismo sin sentirte culpable! Tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.

2. ESTABLECE LÍMITES SALUDABLES: Es fundamental aprender a decir «no» a lo urgente para poder decir «sí» a lo importante. Aprende a desconectarte del trabajo durante momentos clave, como las comidas familiares, y dedica tiempo de calidad a tus seres queridos. ¡Tu familia te lo agradecerá!

3. AGENDAN TUS PRIORIDADES: La clave para un equilibrio sano y exitoso es tener una agenda bien planificada. ¡No dejes que el mañana te atrape! Agenda tus días y semanas para asegurarte de dedicar tiempo suficiente a Dios, a tu familia y a ti mismo. ¡Prioriza lo que realmente importa!

4. PREGUNTA A TUS SERES QUERIDOS: A veces, somos los últimos en darnos cuenta de que estamos desequilibrados. ¡Pídele a tu familia y amigos que te den retroalimentación honesta sobre cómo estás manejando tu tiempo y tus prioridades! ¡Esto te ayudará a ajustar tu enfoque y encontrar el equilibrio adecuado!

Encontrar el equilibrio perfecto entre la familia, el trabajo y el ministerio es un desafío, pero no imposible. Con gracia, disciplina y una buena dosis de autocuidado, podemos lograrlo. ¡Así que no te rindas!

Recuerda lo que dice la palabra de Dios en Filipenses 4:6-7

«Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias . 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús».

¡OREMOS, HABLEMOS CON DIOS!
«Dios, ayúdame a encontrar el equilibrio entre las cosas importantes que has puesto en mis manos, para que yo sea fiel mayordomo de mi familia, el trabajo y la Iglesia. Ayúdame a comprender siempre que tú tienes todo el control y que siempre estas obrando, a favor de quienes te amamos. Te lo pido en el nombre de tu hijo amado Jesús, ¡AMÉN!