¿Quieres sanar heridas del pasado que no logras superar?

Si en este momento de tu vida, sientes que no has superado algunas cosas que te marcaron en tu infancia o en tu pasado y no sabes cómo sanar esas heridas, Te invito a que te quedes conmigo en los próximos minutos, que transformarán tu vida para siempre.

Se que es todo un desafío el poder descubrir y abordar las heridas emocionales que afectan nuestras vidas.

Las heridas del pasado pueden manifestarse en tu presente en varios aspectos, a menudo sin nuestra conciencia, causando bloqueos, afectando tus relaciones e impidiendo tu crecimiento espiritual y personal.

Has venido cargando con mucho dolor escondido en el corazón, que no has sabido gestionar, llevando una carga muy pesada, porque en muchos casos, ni siquiera has sido consiente de cómo llegó a estar allí.  

Las heridas emocionales de la infancia y del pasado pueden persistir, pero déjame decirte que no estás solo, Dios está contigo, Él es el más experto en escudriñar hasta lo más profundo de nuestro ser y nos da esperanzas de que si se puede sanar el corazón herido y cambiar toda tu perspectiva.

Permíteme compartirte algunos consejos basados en su palabra para sanar heridas del pasado que aún no logras superar:

  1. RECONOCER: La sanidad comienza con reconocer e identificar estas heridas, comprendiendo sus orígenes y cómo impactan nuestros pensamientos y acciones.

pídele en Oración al Espíritu Santo que traiga luz a las áreas oscuras de tu corazón y mente, revelando heridas emocionales que han sido enterradas o ignoradas. En 1 Corintios 2:10-11 se nos dice que el Espíritu Santo conoce todas las cosas, incluso las profundidades de nuestro ser, y puede revelarlas a nosotros. 

Una vez reconocida estas áreas, entrégalas a Dios. 

  1. PERDONA Y LIBÉRATE: El perdón es un proceso poderoso que te libera del peso del resentimiento y la amargura. Perdonar no significa justificar el daño recibido, sino dejarlo en manos de Dios y permitir que Él sea quien juzgue. Recuerda el ejemplo de José en la Biblia, quien perdonó a sus hermanos por el mal que le hicieron (Génesis 50:20)
  1. SUMÉRGETE EN LA PALABRA DE DIOS: La Biblia es una fuente de consuelo, sabiduría y esperanza. Encuentra versículos que hablen sobre la sanidad, el perdón, el amor de Dios y Su cuidado por ti. Medita en Su Palabra y permite que transforme tu mente y tu corazón (Romanos 12:2)
  1. BUSCA APOYO: Por favor no te guardes las cosas, no te quedes callado. No tengas miedo de buscar ayuda profesional y sobre todo espiritual en el lugar correcto. Un consejero puede brindarte orientación y apoyo en tu proceso de sanidad. Además, busca el compañerismo de otros creyentes que puedan orar contigo y animarte en tu caminar.
  1. Por último, OLVÍDATE DEL EGO, este solo quiere perpetuar los miedos y las inseguridades, pero al comprender y navegar por ellos sin negación o justificación, podemos comenzar a desmantelar su control sobre nosotros y buscar el crecimiento en Dios, su gozo y su paz sin igual.


¡OREMOS, HABLEMOS CON DIOS!
«Dios, concédeme la fuerza y la sabiduría para sanar las heridas del pasado que aún me pesan. Ayúdame a encontrar la paz interior y la liberación de todo dolor pasado, comprendo que la buena obra que has comenzado en mi vida, la perfeccionarás, así que me rindo a tu voluntad desde ahora y para siempre, amén.»