¡Yo le echo la culpa a mi mamá, por haberme criado como alguien sin confianza!

Este tal vez, es el pensamiento de alguien que aún no ha podido estabilizarse con una relación afectiva tan importante, como lo es la relación con una madre. Si este también ha sido tu caso, quédate conmigo para mostrarte a la luz de la Palabra, cómo puedes trabajar para sanar esas áreas de dolor, amargura y desesperanza que te han invadido. Estas áreas en tu vida son como arenas movedizas y nunca te harán tanto daño como callarlas. En primer lugar, quiero felicitarte por no quedarte callada y decirte que te comprendo, te entiendo y que no estás sola en este proceso. Deseo que abraces estos 3 consejos en tu corazón para que encuentres un renuevo en tu ser y descubras tu verdadera identidad en Dios.

  1. NO TE AHOGUES EN EL SILENCIO: El reconocer estos sentimientos de amargura y dolor son el primer paso para lograr liberar tu corazón, por eso busca la ayuda espiritual y profesional para lograr perdonar a tu madre, a quien consideras te hizo daño. Recuerda que perdonar nos ayuda a superar la carga que guardamos en el corazón, es liberador y nos permite actuar como personas de fe. Perdonar es liberador y restaura relaciones rotas. Perdonar es esencial para nuestra relación con Dios y con los demás. Perdonar nos permite experimentar paz interior y reconciliación y si no perdonamos a otros, tampoco seremos perdonados por Dios. El perdonar no exime al otro de su pecado ante los ojos de Dios, cada uno dará cuentas a Dios por sus actos.
  2. CONSIDERA A LOS DEMÁS COMO TI MISMA, ESTO INCLUYE CONSIDERAR A TU MADRE TAMBIÉN: seguramente ella también carga una historia de dolor, de abandono, de profunda tristeza, pero sin resolver y sin atender. La vida trae consigo tantos desafíos que, en muchos casos, nadie le enseñó a una madre a enfrentar. No estoy justificando ningún tipo de agresión o maltrato, pero es importante colocarte en una posición de misericordia y considerar que tal vez tu madre, viene repitiendo patrones de conductas emocionales y de maldiciones espirituales generacionales que no ha
    podido romper y sin duda alguna te han afectado mucho. Pero que ahora solamente tú, puedes decidir romper este ciclo. Por eso pídele a Dios sabiduría, Santiago 1: 5 dice que Él te la dará abundantemente y sin reproche. Busca el consejo de creyentes maduros, comparte tus pruebas con ellos, con la intención de recibir consuelo y apoyo, no el estímulo para volverte una mujer resentida.
  3. DIOS ES QUIEN DEFINE TU IDENTIDAD. Nunca descubrirás quién eres escuchando lo que otros dicen. Tu verdadera identidad te conecta inseparablemente con Dios a través de nuestro Salvador Jesucristo. Dale la oportunidad de cambiar tu historia y afectar de manera diferente tu presente. Tu Padre Celestial es quien realmente te dice quién eres y esa es la nueva identidad que debes abrazar. A partir de ahora te comprometerás con la verdad y la repetirás todos los días a ti misma y a tus nuevas generaciones.

¡OREMOS Y DECLAREMOS JUNTAS LA PALABRA!

Estoy completa en Cristo
Soy aceptada
Somos perdonadas de nuestros pecados y hemos sido justificadas
Somos bendecidas con toda bendición espiritual en los cielos
Ya no hay condenación para nosotras
Somos selladas con Su Santo Espíritu, Dios mismo vive en nosotras
Somos más que vencedoras, por aquel que nos amó
Él está con nosotras todos los días de nuestra vida
Tengo acceso ilimitado ante el trono de la gracia
Soy nacida de Dios y lo malo no me puede tocar
Soy el templo de Dios. ¡AMÉN!