¿Cómo salir victoriosa de los problemas con autoridad?

De parte de Dios, hoy quiero compartir contigo una palabra poderosa que sin duda bendecirá tu vida. Su Palabra tiene el poder de transformar, darnos convicción y guiarnos en todas las circunstancias.

Uno de mis libros favoritos es Isaías, un libro profético que, a pesar de que Jesús aún no había nacido, ya nos hablaba de Su venida y lo que Él iba a hacer. En Isaías 54:15, encontramos una promesa poderosa:

“Si alguien te ataca, lo hará sin Mí; el que contra ti conspirare delante de ti caerá.”

Este versículo es un recordatorio de que, aunque puedan levantarse personas en contra tuya, Dios no está en esos ataques. Las conspiraciones contra ti serán derrotadas.

Isaías 54:17 continúa con otra promesa:

“Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio.”

¡Esto es una gran promesa de Protección!, Dios nos asegura que ninguna arma, ya sea una acusación, una conspiración o un falso testimonio, prosperará contra nosotros. Él nos da el poder para condenar toda lengua que se levante en juicio contra nosotros.

Esta promesa de protección es totalmente poderosa. Cualquiera que intente hacerte daño, Dios no está en ese asunto, y tú tienes autoridad para rechazar cualquier acusación. Las intenciones maliciosas serán desmanteladas y convertidas en testimonios de Su grandeza.

Cuando le damos el lugar a Dios que se merece en nuestras vidas, Él también cerrará las puertas a voces equivocadas y negativas que intentan afectar tu vida, tus hijos, tu economía o tu salud. Las voces de la necesidad, de la enfermedad de la traición serán silenciadas por Dios, porque en lugar de esas voces, solo escucharás y serás sensible es la Voz del Espíritu Santo que te recuerda que eres más que vencedora.

Ahora bien, ¿cómo salir victoriosa de los problemas con autoridad? Atesorando la verdad de Dios en tu corazón y declarando su palabra, que es la que tiene todo poder. 

Puedes declarar las promesas de Dios de dos maneras:

  1. A través de la Palabra: Declara en voz alta las promesas de Dios en cada situación. Tu espíritu y alma necesitan escuchar estas promesas claramente. 
  2. A través de la Alabanza la Adoración y la Acción de Gracias: La alabanza y adoración tienen un poder extraordinario. Alabar a Dios en medio de la adversidad desmantela cualquier plan en tu contra. Y cuando agradeces a Dios por Su fidelidad antes de ver los resultados, esta actitud fortalecerá tu fe y te permitirá ver cómo Dios obra en tu vida de manera sobrenatural.

El desafío en medio de los problemas es mantenerte confiando en Dios y su palabra. Es vital confiar en nuestro Señor incluso cuando enfrentas desiertos y adversidades que parecieran imposible de resolver. No te preocupes ni te dejes abrumar, Dios promete quitar la carga de tus hombros y liberarte de la preocupación y de la ansiedad.

Recuerda el Salmo 81:6: “Ahora quitaré la carga de tus hombros y liberaré tus manos de las tareas pesadas.” Dios no te ha creado para cargar con peso innecesario. Entrégale tus preocupaciones y permite que Él te llene de paz y fortaleza.

Querida amiga te animo a que te levantes con fe y declares las promesas de Dios en tu vida. Que tu carga sea ligera y que tu fe te lleve a la victoria. Bendigo tu vida, tu familia, y todo lo que emprendas.

¡OREMOS JUNTAS!

Amado Padre Celestial,

Te damos gracias por tus promesas de protección y victoria sobre nuestras vidas. En medio de las pruebas y desafíos, confiamos en que Tú eres nuestro defensor y que ninguna arma forjada contra nosotros prosperará. Nos fortalecemos en tu palabra, sabiendo que Tú nos das la autoridad para superar cualquier adversidad.

Ayúdanos a mantener nuestra fe firme y a declarar tu verdad en voz alta, con la certeza de que Tú estás con nosotros en cada paso del camino. Reemplaza nuestras preocupaciones con tu paz y transforma nuestras dificultades en testimonios de tu gran poder y fidelidad.

Gracias Señor, porque sabemos que, en tu incomparable amor y misericordia, podremos salir siempre victoriosas de cualquier problema.

En el nombre de Jesús, amén.