¿Cómo presentar tu oración a Dios para que sea escuchada?

¿Cuál es la razón por la que no recibes respuesta a tu oración? En el blog de hoy te daré los motivos que impiden que podamos recibir respuestas a nuestras oraciones. Este es un tema que muchas personas me preguntan; me hacen saber su preocupación del por qué llevan tiempo orando y presentando peticiones a Dios sin recibir respuesta. Así que recibamos hoy este alimento espiritual para seguir creciendo en la fe. 

Dios dice: “Clama a mí y yo te responderé”. Hay una promesa en esta afirmación. La oración es clamar a Dios. Cuando pides, estás entrando en Su trono, en Sus atrios. ¿Cómo entras? ¿Qué pides? ¿Qué tienes que creer? Él te va a contestar, porque así lo dice en Jeremías 33:3  Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”.

A veces no sabemos cómo va a venir el dinero para pagar la renta, cómo salir de una enfermedad o cómo ayudar a un hijo que está en problemas. Dios te enseñará esas cosas ocultas para que reconozcas que Él te está contestando. Él te escucha. 

El punto aquí es hasta dónde Dios te suelta una respuesta. ¿Cómo tienes que entrar al atrio de Dios para que Él suelte lo que necesitas? Puede soltar un porcentaje o el 100% de lo que has pedido, pero todo depende de hasta dónde puedes creer. La fe tiene que estar presente siempre.

La palabra de Dios dice que, muchas veces, por ignorancia no recibimos. Si conoces solo hasta cierto punto, solo podrás creer hasta ahí. Por eso es importante estudiar la palabra. El conocimiento de la palabra no solo abre puertas, sino que se convierte en parte de ti, para saber orar correctamente siempre.

Una de las razones por las que no recibimos respuestas a nuestras oraciones es la falta de conocimiento. No podemos proyectar nuestra fe sin conocimiento. Por ejemplo, los discípulos le preguntaron a Jesús cómo orar y Él les enseñó el Padre Nuestro. Y aunque este modelo de oración se puede profundizar mucho; cuando Jesús habló de esta oración, lo hizo para enfatizar que la oración no puede ser solo mental, porque si es mental, ya no es espiritual. Tiene que ser hablada.

Puedes tener la oración escrita en un papel y repetirla todo el tiempo, pero eso es solo un rezo, no es orar. Orar es hablar con Dios. Debemos ser sinceros con Él. Jesús dijo que llegará el momento en que se adorará a Dios en espíritu y en verdad. La mente no está en esa ecuación; es lo que sale de tu corazón.

Es importante conocer cómo orar y presentar nuestras peticiones. A veces somos ignorantes y no sabemos hacerlo, y por eso decimos que Dios no me responde, pero la verdad es que lamentablemente lo hemos estado haciendo mal. Debemos aprender cómo entrar al trono de Dios para presentar nuestras peticiones.

¿Y quién es Dios? Es nuestro Padre, nuestro amigo, y también es juez. Pero en este contexto, es nuestro Padre. Reconocer esto significa que debes salir de la religión y entender que Dios tiene una responsabilidad contigo. Un padre tiene que cuidar y alimentar a su hijo, darle lo que necesita y, a veces, lo que le gusta.

Otra razón que puede bloquear nuestras respuestas es la desobediencia. A veces oramos bien, pero no somos obedientes. La desobediencia puede ser un bloqueador que impide que nuestras oraciones sean contestadas. En el mundo natural, si me portaba mal cuando era pequeña, mi padre no me daba lo que quería porque eso me haría daño y no me permitiría crecer correctamente.

Los israelitas pasaron 40 años en el desierto por desobediencia, y no llegaron a la tierra prometida a pesar de tenerla enfrente. A veces, Dios puede retrasar nuestras bendiciones, no cancelarlas. Identificar la razón por la que no estamos recibiendo respuestas es crucial.

También es importante reconocer la iniquidad en nuestra línea generacional. Debemos identificar patrones repetitivos y pedir perdón por lo que hicieron nuestros antepasados. Si, por ejemplo, un abuelo dio entrada legal a un espíritu de pobreza o de violencia, debemos aprender a identificarlo para recibir lo que Dios quiere darnos. Pedir perdón por nuestros antepasados es romper maldiciones que nos afectan a nosotros y a nuestros hijos.

La sangre de Jesús nos libera de esas maldiciones generacionales. No importa lo que haya ocurrido en el pasado; tú tienes un nuevo ADN, una nueva identidad en Cristo. Declaro que toda persona que está leyendo este blog en este momento recibe la revelación y sabiduría de la palabra de Dios. Cancelo en el nombre de Jesús todo impedimento para que recibas respuestas a tus oraciones.

Recuerda que Dios tiene planes y propósitos para tu vida, y el enemigo no podrá robar lo que Dios ha preparado para ti. 

Bendigo tu vida y nos vemos en una próxima entrega..

OREMOS JUNTAS: 
Padre Celestial, venimos ante Ti con corazones abiertos, reconociendo que Tú eres nuestro Abba Padre, Creador, nuestro Amigo y nuestro Guía. Gracias por enseñarnos la importancia de clamar a Ti con fe y sinceridad. Ayúdanos a comprender y aplicar los principios que hemos aprendido sobre cómo presentar nuestras oraciones de manera efectiva.
Te pedimos que nos des sabiduría para obtener revelación en Tu palabra y fortaleza para ser obedientes a Tu voluntad. Rompe las cadenas de iniquidad que puedan estar afectando nuestras vidas y nuestras generaciones. Que cada oración que elevamos sea un reflejo de nuestra plena confianza en Ti y de nuestro deseo de conocerte cada dia mas.
Te agradecemos por tu promesa de escucharnos y por las respuestas que sabemos que vendrán. En el nombre de Jesús, Amén.