Querida mujer, sé que muchas de ustedes se sienten incapaces de enfrentar los nuevos desafíos que Dios está abriendo en sus vidas. He recibido mensajes de mujeres que me confiesan que sienten miedo o duda cuando se les presentan nuevas oportunidades. Quizás te está llegando una promoción en el trabajo, o quizás una nueva responsabilidad, y te preguntas si realmente estás preparada. Quizás sientes que no tienes la educación o la capacidad suficiente para cumplir con lo que se espera de ti.
Hoy quiero decirte algo muy claro: Si Dios ha abierto una puerta para ti, Él también te va a equipar para que puedas entrar con confianza y seguridad. Si ese sueño o esa oportunidad está en tu corazón, si has estado pidiéndole a Dios por ello, no tengas miedo, porque Él derrama sobre ti la gracia y el favor que necesitas para llevar a cabo tu asignación, sea cual sea. Dios te ha preparado para este momento.
Es hermoso saber que, cuando Dios está contigo, no hay nada que pueda detenerte. Él te acompaña y no te abandona. Siempre está a tu lado, ayudándote en cada área de tu vida. Yo misma he experimentado esta gracia en todos los aspectos de mi vida. Recuerdo cuando comencé en el ministerio, al casarme con mi esposo, y me sentía incapaz de hacer muchas cosas. Pero le decía a Dios: “Señor, si Tú me has puesto aquí, Tú me vas a dar la gracia y la habilidad para hacerlo. Mi deseo es servirte, cumplir con el propósito que Tú tienes para mí, y confío en que me equiparás para cada etapa de mi vida.”
Así es como debemos abordar cada etapa de nuestra vida: con confianza en la gracia de Dios. Yo sé lo que es empezar desde abajo, con pasos pequeños, pero siempre con fe y con la certeza de que Dios es quien nos capacita. Cuando comenzamos la iglesia, me ocupaba del ministerio infantil, aún cuando no había muchas personas que pudieran ayudar. Lo hacía con todo mi corazón, y cada vez que Dios me ponía en una nueva asignación, sabía que Él me iba a dar la gracia para hacerlo bien.
Hoy, después de años de servir a Dios, tengo la bendición de compartir mi vida y mi testimonio con miles de mujeres, pero nunca olvido de dónde vine. Recuerdo con cariño ese pequeño grupo de mujeres con el que empecé, ese fue mi lugar de entrenamiento. ¡Y Dios me llevó a lugares que jamás imaginé!
Nunca dudes de ti misma. Cuando te sientas incapaz de asumir una nueva responsabilidad o tarea, recuerda que no lo haces por tus propias fuerzas. No es por tus habilidades, tus estudios, o tu experiencia, sino por la gracia y el favor de Dios sobre ti. Dios vio algo especial en ti, y Él no se equivoca. Así como cuando llamó a Gedeón varón esforzado y valiente, en el libro de Jueces 6:34-35, aun cuando él no se sentía capaz de defender al pueblo de Israel, Dios lo veía capaz, tú también eres una mujer valiente y capacitada. Aunque no te veas así en este momento, Dios te declara competente de lograr grandes cosas.
Recuerda que la gracia de Dios es suficiente. No es tu habilidad lo que te hace capaz, es la gracia de Dios obrando en ti. Cuando sientas miedo o duda, recuerda lo que Dios le dijo a Pablo: “Bástate mi gracia.” Dios te dará la sabiduría, la creatividad, y la capacidad que necesitas para avanzar en tus nuevos proyectos, en ese nuevo negocio, en esa nueva etapa de tu vida. ¡Lo que está por venir es más grande de lo que imaginas!
Dios está abriendo puertas para ti. Y cuando esas puertas se abran, no dejes que el miedo te detenga. Da pasos de fe. No importa lo que venga, porque si Dios está contigo, nada podrá detenerte.
Sé que muchas de ustedes están en una etapa de transición o frente a nuevas oportunidades. Quizás estás pasando por una etapa difícil, o tal vez sientes que no estás lista para lo que viene. Pero quiero que confíes en algo: Dios tiene algo grande para ti en esta temporada de tu vida. Él te está preparando, y lo que va a hacer en ti será aún más abundante de lo que puedas pensar o imaginar.
Mujer, prepárate para lo que viene. Dios te está preparando para ser de influencia para otras mujeres. Si eres madre, esposa, hija, empresaria o trabajadora, hay algo increíble por venir. Abrazarás nuevas puertas y nuevos desafíos, pero lo harás con la confianza de que Dios está contigo en cada paso.
Hoy te animo a que des pasos de fe. ¡No tengas miedo de las nuevas puertas que Dios está abriendo! No te limites, porque Dios tiene un propósito grandioso para ti, y Él te ha llamado y te ha equipado para hacer grandes cosas.
Te bendigo y declaro que el favor y la gracia de Dios te acompañarán en todo lo que hagas. Dios tiene más para ti, mucho más de lo que puedes imaginar. Este es tu tiempo, ¡y estoy emocionada de ver todo lo que Dios va a hacer en tu vida, porque Dios te ha hecho realmente una Mujer Única!
OREMOS JUNTAS:
Padre Celestial, te damos gracias por tu amor incondicional y por tu gracia infinita. Gracias porque, aunque a veces nos sentimos incapaces, Tú nos recuerdas que no estamos solas y que Tú nos has equipado con todo lo que necesitamos para cumplir con el propósito que tienes para nosotras. En el nombre poderoso de Jesús, declaramos que no hay miedo ni duda que nos detenga, porque Tú estás con nosotras, y si Tú estás con nosotras, nadie podrá contra nosotras. Amén.