Obediencia en tiempos de escasez

Querida mujer, este mensaje es para ti.
Quizás hoy estés atravesando un momento de escasez. Puede ser en tus finanzas, en tus recursos emocionales o incluso en tu fe. Sientes que lo que tienes en tus manos es poco, y que lo que enfrentas es demasiado. Yo también he vivido esos momentos, y quiero compartir contigo una historia que me habló profundamente: la historia de Elías y la viuda de Sarepta en Primera de Reyes 17.

Esa mujer estaba en su momento más crítico. Tenía apenas un puñado de harina y un poco de aceite. Su plan era preparar la última comida para ella y su hijo… y esperar la muerte. Sin embargo, Dios tenía otros planes. Él ya había hablado al corazón de esa viuda para que sustentara al profeta. Lo que parecía imposible se convirtió en una oportunidad para ver un milagro.

Obediencia que abre provisión
Cuando Elías la encuentra, le pide primero algo fácil: un poco de agua. Ella accede. Pero luego le pide algo que le costaba más: un pedazo de pan. Ahí es donde muchas veces fallamos. Respondemos desde nuestra escasez y nuestras limitaciones, en lugar de responder desde la fe en lo que Dios puede hacer.

El profeta le dice: “No tengas temor… hazme a mí primero una pequeña torta y tráemela, y después haz para ti y para tu hijo.” En otras palabras: pon a Dios primero. Lo primero es de Dios. Esa “primicia” sería la llave para abrir la provisión sobrenatural que ella necesitaba.

La obediencia trae multiplicación
Ella obedeció. No dejó que el miedo la paralizara. Y la palabra del Señor se cumplió: la harina no escaseó y el aceite no disminuyó durante todo el tiempo de la sequía. Dios le proveyó de manera sobrenatural. Lo que comenzó como un acto de fe y obediencia, terminó siendo una temporada de abundancia en medio de la crisis.

Esto me recuerda que la provisión de Dios no depende de la economía del país, ni de la estabilidad del mundo. Depende de nuestra disposición a obedecer, aunque lo que Él nos pida parezca ilógico o incluso imposible.

Pon a Dios primero
Tal vez hoy Dios te está pidiendo que confíes en Él con lo poco que tienes. Puede ser tu tiempo, tu servicio, tu talento o tus recursos. No te comas la semilla. Siémbrala. Pon a Dios en primer lugar y confía en que Él multiplicará lo que queda en tus manos.

La historia de esta viuda también nos recuerda que la provisión de Dios no es solo para nosotros, sino que bendice a toda nuestra casa. Lo que Dios multiplica en tu vida alcanzará a tus hijos, a tu familia y a todos los que te rodean.

Una reflexión desde mi corazón
Obedecer a Dios en tiempos de escasez es un desafío. Nuestro razonamiento quiere asegurarse primero, guardar lo poco que tenemos. Pero la fe nos lleva a dar un paso al frente, creyendo que la Palabra de Dios es más real que nuestras circunstancias. Si hoy decides obedecer, verás Su provisión abrirse sobre tu vida.

OREMOS JUNTAS

Padre amado, hoy te entregamos nuestra vida y todo lo que tenemos. Reconocemos que lo primero te pertenece a Ti. Ayúdanos a obedecer sin temor, confiando en que Tú eres nuestra provisión. Multiplica lo que está en nuestras manos y permite que nuestra obediencia abra puertas de bendición para nosotras y para nuestra casa. En el nombre de Jesús, Amén.

Con amor,

Pastora Mariam J. Delgado