Dios quiere llevarte a un nuevo nivel en tu vida, pero para verlo necesitas salir de tu carpa. Así como le dijo a Abraham: “Sal de tu carpa y mira hacia el norte, hacia el sur, hacia el este y hacia el oeste, porque todo lo que veas será tuyo.” (Génesis 13:14-15).
La carpa representa los límites, las ataduras y los obstáculos que no te dejan ver lo que Dios tiene preparado. Puede ser la comodidad, los complejos, el miedo o cualquier carga que nubla tu visión. Dios no quiere que te quedes ahí; quiere abrir tus ojos para que veas más allá.
Aprende a mirar en otro nivel
El criado de Eliseo veía solo el ejército enemigo que los rodeaba, pero Eliseo oró: “Señor, abre sus ojos para que vea.” Y entonces vio carros de fuego, un ejército celestial que estaba a su favor (2 Reyes 6:17).
Así también, Dios quiere que aprendas a mirar no solo lo natural, sino lo espiritual. Que no te guíes por lo que sientes, por lo que oyes o por lo que ves, sino por las promesas de la Palabra de Dios.
La constancia es clave en la fe
Sé que no es fácil. Como madre, yo misma vi a mi hijo rebelde, apartado, y aunque me dolía, no solté las promesas de Dios. No fue en un día ni en un año, pero llegó el cumplimiento. Porque la constancia es lo que sostiene la fe hasta ver el milagro.
La batalla de la fe se pierde muchas veces por falta de perseverancia. Comenzamos con entusiasmo, pero cuando el enemigo se levanta con obstáculos, nos desanimamos. Déjame decirte: el secreto es permanecer creyendo. La paciencia trae constancia, y la constancia trae victoria.
Alimenta tu espíritu cada día
No puedes vivir con la Palabra una sola vez a la semana. Necesitas buscar de Dios todos los días: levantarte temprano, orar, leer la Biblia, adorar. Aun si son 15 o 20 minutos, ese tiempo íntimo con Dios renueva tus fuerzas y te da dirección para cada día.
La intimidad con Dios no solo alegra Su corazón, sino que te hace más sensible a Su voz y te fortalece para enfrentar las batallas. En esa intimidad recibes nuevas fuerzas y la capacidad de vencer lo que antes parecía imposible.
La alabanza hace huir al enemigo
La Biblia dice: “Resistid al diablo y huirá de vosotros” (Santiago 4:7). Una de las maneras más poderosas de resistirlo es la alabanza.
El enemigo no soporta ver que, aun en medio de tus pruebas, levantas tus manos y glorificas a Dios. Eso lo confunde, porque mientras él quiere destruirte, tú engrandeces al Señor.
La alabanza en medio del dolor es tu arma más fuerte. Adora a Dios en tu valle, en tu crisis, en tu escasez… y verás cómo el enemigo huye y la presencia de Dios llena tu vida con poder y paz.
OREMOS JUNTAS
Pastora Mariam J. Delgado
Padre amado, hoy decido salir de mi carpa y mirar el nuevo nivel que tienes para mí. Renuncio al desánimo, a la duda y a todo límite que me impida avanzar. Te entrego mis cargas y recibo tu fuerza, tu paz y tu dirección. Ayúdame a mantenerme constante en la fe, a buscarte cada día y a adorarte en medio de cualquier circunstancia. Gracias porque tu presencia me sostiene y tus promesas se cumplen. En el nombre de Jesús, Amén.
Con amor,